Integración de la mujer
Las reformas
liberales abrieron la puerta para que la mujer saliera de su ‘celda doméstica’
y se incorporara activamente a la vida del país. El alfarismo influyó para
incorporar a las mujeres a los ámbitos educativo y laboral. Una de las primeras
medidas fue permitir el acceso a la instrucción regular y laica a las niñas,
que hasta entonces solo tenían la opción de la educación religiosa. Así, se
colocaron las primeras bases para su inclusión con establecimientos femeninos,
así como la escuela de artes y oficios para niñas. Con el objetivo de
incentivar a las estudiantes más destacadas, desde el gobierno de Alfaro se
distribuyó becas a sectores pobres. También ayudó para que varias de ellas se
formaran en el exterior como maestras. En el campo laboral se registraron
avances para la mujer, como garantizar su derecho al trabajo. Este tipo de
principios analizados durante las administraciones de Alfaro dieron frutos en
los siguientes gobiernos. Uno de los más importantes llegó en 1929, cuando se
amplió el derecho político del voto a las mujeres. Además, se fomentó la
autonomía económica femenina, al ampliar hacia ellas la jornada máxima, el
salario mínimo, el descanso obligatorio, la libertad de asociación y la
agremiación, el derecho a las protestas, entre otras. Un siglo después de la
desaparición de Alfaro, la participación política femenina ha aumentado en el
país. La actual legislación garantiza la equidad de género en instituciones
estratégicas, como la Corte Nacional de Justicia. “La Revolución Liberal introdujo
nuevos actores en la política y en la sociedad del Ecuador”, destaca Julio
Pazos Barrera, catedrático de la Universidad Católica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario